Reseña


El origen del Festival de la Canción de Viña del Mar está asociado a la Feria de Viña del Mar que se desarrollaba en el parque del Palacio Vergara, y su real importancia no era más que complementar este evento veraniego en la comuna.

Este Festival, creado durante la alcaldía de Gustavo Lorca Rojas, por iniciativa del periodista Carlos Ansaldo, el Dr. Luis Sigal y el Maestro Izidor Handler, formaba parte de la propuesta de organizar varios festivales durante el año en Viña del Mar, de verano, invierno y primavera, los que incluirían diversas actividades de índole artística, cultural y deportiva, en las que se agrupaban eventos privados y otros organizados por la municipalidad.

La Feria de Viña del Mar, parte de estos eventos de verano, incluía stands con entidades de beneficencia, una exposición de flores y una tarima de tres por cuatro metros, instalada en el césped al lado del Palacio Vergara. En este escenario es donde se organizó, por primera vez, el Festival, de básicas condiciones técnicas y sin ningún tipo de diseño. Además, el público se sentaba donde quería o podía, en sillas plegables o en el mismo césped. Ese año se presentaron noventa y un canciones, con temas que versaban sobre Viña del Mar, como exigían las bases del concurso. La canción ganadora se tituló como la ciudad, “Viña del Mar”, compuesta por José Goles y Manuel Lira, obteniendo el premio de 500 escudos.

Por el éxito alcanzado, los días del evento se alargaron de cinco a diez y se separó el Festival del resto de las actividades de la Feria. Consecuentemente, se abrió un concurso con nuevas condiciones, se redactaron las bases usando como ejemplo los Festivales que ya ser realizaban en Europa; ahora la competencia se dividiría entre folclore e internacional. Para el segundo Festival, el escenario fue traslado hacia el oriente del Palacio Vergara, donde existía una plaza de juegos infantiles, al sur del actual proscenio. Un poco más sofisticado, las acomodaciones continuaron siendo las sillas plegables y el suelo del parque.

En el año 1962 el certamen comienza a adquirir un nuevo concepto, como lo expresa la columna de opinión aparecida en el diario La Estrella de Valparaíso de ese verano donde señala que los festivales “…los de la canción y la feria Artística… escapan del concepto puramente material o de diversión, para entrar de lleno al mundo de la fantasía y de la espiritualidad… Este empuje viñamarino ha venido perfeccionándose año tras año, ha colocado a la ciudad en el justo sitio”, de esta manera el Festival junto con otras actividades de la comuna comienzan a ser valoradas como parte fundamental de la oferta turística de la ciudad.

En febrero de ese año, 1962,  también se muestra por primera vez por televisión un programa especial del Festival presentado por el Canal de la Universidad Católica de Valparaíso, la parte periodística estaba a cargo del diario La Estrella de Valparaíso, la presentación estaba dedicada por completo a los  participantes del Festival.

En esta misma fecha el Alcalde Lorca ya manifestaba la necesidad de contar con un nuevo escenario, se barajó la idea de utilizar el estadio El Tranque (actual Sausalito), una vez finalizado el Campeonato Mundial de Futbol 1962.

El  tercer Festival congregó una alta afluencia de público, que alcanzó a 15 mil personas en su noche de clausura, según señaló la prensa de la época, como el certamen se realizaba en dos funciones, de tarde y noche, y el público entusiasmado de la primera jornada no se movió de sus asientos cuando comenzaba el segundo espectáculo, se logró congregar tal número de personas. En otro sentido, el Festival mostró también en esta ocasión el gran potencial económico que significaba.  

La situación anterior demostró el interés por el evento, así en el año 1964 se aprobó la propuesta del alcalde Lorca, que consistía en un teatro al aire libre. El proyecto fue encomendado al arquitecto Hernando López y el trabajo se elaboró en tres etapas: en la primera se construyeron las plataformas del proscenio y los muros laterales. En la segunda etapa, concretizada unos años más tarde, se levantaron las graderías.

1965 fue una año importante para el Festival, primero cambiará de ser una actividad más íntima a un evento de mayor envergadura, al abrirse hacia la internacionalización integrando jurados de Argentina, México, Perú y Uruguay, promoviendo desde ese momento también la posibilidad de la participación en la competencia internacional de autores extranjeros. Ese mismo año, se realizará un convenio de intercambio artístico con el Festival de Benidorm, España, a través del cual llegarán al Festival los ganadores de Benidorm, a este intercambio correspondió la primera visita de Julio Iglesias a Viña del Mar en 1969.

Por el escenario de la Quinta Vergara pasaron importantes artistas, hasta antes de los ‘70 se entregaba un premio simbólico de participación  que consistía en una  distintivo  de solapa con la forma de una  lira y un arpa, confeccionada en oro. Carlos Ansaldo le encargará al artista y creador  Claudio Di Girolamo, el diseño de un afiche para el Festival, lo que hará surgir la imagen de la Gaviota de Plata como símbolo de haber participado en  el Festival. La Gaviota, claro, no es de plata sino de aluminio, y comenzó a ser entregada los ganadores de las competencias para posteriormente por petición del público también se entregaba a destacados participantes del show.  

Muchas de las canciones de que han obtenido premios han permanecido en la historia musical de Chile e incluso del mundo, un ejemplo de ellos es “Laissez moi le temp”, de los autores franceses Jourdan y Caravelli, interpretada por Romuald, la que obtuvo el segundo lugar en la competencia de 1973, y que posteriormente fue grabada por Frank Sinatra bajo el nombre de “Let’s me time again”, transformándola en un éxito internacional. También se deben destacar las canciones participantes del género folclórico, que vinieron a transformarse en importantes partes del repertorio nacional, entre ellas solo por nombrar algunas, tenemos las reconocidas “Qué bonita va”, “La Consentida”, “Ay, Fernanda”, “La Tejedora”, “La Reina del Tamarugal”, ya consolidadas en el cancionero chileno.

El año 1970 sucederá en el Festival de Viña del Mar un hito fundamental y es la transmisión televisiva, si bien ya tenía un éxito rotundo de espectadores, la llegada de la televisión significará que el certamen llegará a otro nivel de masividad y popularidad. Hasta ese año la emisión solo se realizaba al país a través de Radio Minería, y ahora el escenario de la Quinta Vergara debería habilitarse para soportar toda la tecnología que requería la emisión televisiva.

La década de los ’80 se inicia con Festivales emblemáticos para el mundo musical, llegan al escenario de la Quinta Vergara figuras de renombre José Luis Rodríguez, Camilo Sesto, Julio Iglesias y jóvenes músicos como Miguel Bosé.  El certamen será reconocido internacionalmente como punto esencial para alcanzar el éxito y se convertía en el de mayor relevancia de habla hispana.

Texto: Lorena Brassea Pizarro. Colaboran investigación: Rodrigo Pereira, Andrés Navarro y Emilio Toro. Archivo Histórico Patrimonial, I. Municipalidad de Viña del Mar.

Canal Histórico Festival de Viña del Mar